UN MANO A
MANO CON NICOLAS BUZZALINO.
En una época
donde los valores están tan cambiados, y el deporte tan hiperprofesionalizado,
Nicolás Buzzalino es un referente del básquet
en Imperio Juniors, al que se lo podrá criticar por como jugó
dentro de una cancha, pero que demuestra un amor incondicional por
el club de toda su vida: Hecho que queda corroborado por sus 17 años
jugando y representando a este club, SU CLUB.
Viene de una familia de basquetbolistas, que hace muchos años
atrás jugaron y fueron figuras en las inferiores y la primera
de Imperio, como su padre Aníbal Buzzalino, un exquisito jugador
con un tiro externo con una gran eficacia (y eso que todavía
no existían los triples), campeón en Infantiles, Cadetes
y Juveniles con la camiseta Negra y Blanca; además de su tío,
el “Chino” Oscar Zanotti, también jugó durante
mucho tiempo en el club. Por supuesto que su hermano Bruno es otro
integrante de la familia que con la misma pasión, juega al
básquet defendiendo la misma camiseta de Imperio.
Poco queda de este chico tranquilo y reflexivo al charlar con él,
ya que al entrar a una cancha de básquet se transforma en un
jugador veloz y endiablado, que a una gran velocidad maneja el juego
de su equipo. En esta nota, Nicolás responde a todo, sin guardarse
nada, recordando su trayectoria deportiva, y esperanzado con una actualidad
que lo encuentra como base titular de un equipo que pelea con Argentino
de Castelar, Racing e Italiano, como rivales más complicados,
por ascender a Primera División.
¿Qué es el básquet para vos?
Es todo. Prácticamente mi vida pasó alrededor
de este deporte que practico desde los 5 años, ahora tengo
23 y sigo fiel al básquet, con la misma pasión.
¿Cómo se te ocurrió jugar al básquet?
Más que nada fue por culpa de mi mamá y de mi
papá, que de chiquito me trajeron al club. Mi viejo jugó
toda la vida, entonces creo que todo eso tuvo mucho que ver. Empecé
a practicar, luego a jugar, me fue gustando cada vez más y
ahora es algo que amo.
¿Fuiste a ver partidos de tu papá?
Cuándo era chiquito me acuerdo que iba, pero no recuerdo
mucho como jugaba. En parte eso debe ser porque cuando él se
retiró yo tenía sólo 8 o 9 años.
¿Qué tu padre haya jugado durante mucho tiempo
en Imperio, incluso en la Primera División, eso te facilitó
las cosas o fue una responsabilidad mayor?
A decir verdad, de chiquito me importaba, y de grande pensé
que me iba a pesar, pero las cosas se fueron dando naturalmente y
realmente no fue eso una complicación, pero tampoco un beneficio.
¿Tu papá te corrige mucho por como jugaste
luego de un partido?
No, me da una completa libertad. Es cierto que a veces hace
algunas críticas pero no en base de aspectos técnicos
de mi juego, sino de algunas actitudes que a veces hago, y que no
son las correctas para realizar dentro de una cancha.
Siendo los dos basquetbolistas, ¿Cómo es la
relación con tu hermano?
Es igual dentro y fuera de la cancha. Nos llevamos bien, pero
siempre están esas peleas de hermanos. Durante los partidos
trato de que sea un jugador más, pero lo apoyo bastante, sobre
todo en los momentos que la pasa mal, porque hay partidos que no juega.
Pero lo estimulo mucho, porque aún desde el banco, es un jugador
importante para la Primera de Imperio.
¿Hay algún técnico que recuerdes especialmente?
Debo mencionar a Roberto Gil, que lo tuve cuando cambié
de mini a infantiles, y con él aprendí mucho. Pero de
todos se saca algo para poder aprovechar.
Y en tu papel de profesor de la escuelita del club, ¿Con
qué objetivos cumplís esa función?
Trato de transmitir lo que me enseñaron a mi de chiquitito,
pero no solamente que aprendan los chicos, sino principalmente que
se diviertan, que es lo más importante. Es obvio que no se
debe descuidar su aprendizaje, pero con que la pasen bien la hora
que están practicando en el club, a mi me alcanza.
¿Qué consejos le darías a un chico que
quiere jugar o que juega al básquet?
Que trate de tomar a esto como un juego, que se haga de muchos
amigos y que le sirva para formarse como una buena persona. El básquet
no es solamente ganar y ganar, sino que lo importante es que adquiera
valores para un futuro. Trataría de aconsejarlo en ese sentido,
después que aprendan a jugar, eso se va dar solo.
Acerca de tus defectos y virtudes dentro de una cancha, ¿Cómo
te evalúas?
A favor encuentro que soy muy compañero dentro de la
cancha, trato de apoyar en los momentos difíciles cuando a
los chicos a veces no les salen las cosas bien. Y en contra tengo
que soy muy calentón, y a veces me supera. Es el defecto que
estoy tratando de cambiar, ya que yo como docente no puedo dar esa
imagen a los chicos. La verdad es que se que me equivoco, pero cuando
lo hago no me doy cuenta, pero después del partido lo pienso
bien y razono: si yo les estoy enseñando a los chicos, no puedo
hacer esas cosas.
En tantos años de básquet, ¿Qué
anécdotas recordás?
Hay muchísimas, ahora me viene a la memoria un partido
que fue en el segundo año de infantiles. Íbamos perdiendo
por 1, faltaban 3 segundos y tuve que tirar 2 tiros libres. Los metí
a los dos, pasamos a ganar y salimos todos como locos a festejar porque
era la final, de visitantes, en La Pampa. Pero ellos sacaron enseguida
y tiraron de mitad de cancha, con tanta suerte que la embocaron y
perdimos. Fue contra Independiente de General Pico.
En tanto tiempo transcurrido, ¿Alguna vez pensaste
en dejar el básquet?
Se me ha cruzado por la cabeza, pero creo que a todos le pasa,
sobre todo cuando uno no viene jugando, o empieza a hacer cosas nuevas,
a estudiar o trabajar, con lo que estás un poco cansado. Pero
solo era pensarlo, ya que si hubiera dejado de jugar al básquet
me hubiera arrepentido toda mi vida.
¿Hasta que edad pensás jugar?
Mientras el cuerpo aguante pienso seguir compitiendo.
Y, ¿Jugarías en algún otro club que
no sea Imperio?
No, nunca.
En tu puesto, ¿te acordás de algún jugador
del club?
En Imperio no tuve ídolos bases porque generalmente
los jugadores estaban 1 o 2 años y se iban del club. No eran
referentes, Yo miraba más a Carlitos de Negri, Rodrigo, Archi,
Hueso, Centeno y Tamburini, de esos jugadores si me acuerdo.
¿Qué sentís al estar jugando en la Primera
de Imperio, siguiendo los pasos de tu papá?
Pese a que siempre imaginaba este momento, no creía
que iba a llegar tan pronto. Si bien es cierto que vengo jugando desde
hace 3 o 4 años en esta categoría, me pasó algo
muy especial, ya que cuando ascendimos en el 2002, un tiempo atrás
yo estaba con mis amigos alentando al equipo, y después me
tocó a mi estar adentro de la cancha. Y que mis amigos de toda
la vida me estén alentando a mí y al equipo, fue algo
especial. Esperemos que este año se repita, porque estamos
cerca.
Para finalizar, Amplía un poco más el panorama
del equipo, ¿Es posible ascender?
La verdad es que todos los partidos que nos quedan son complicados,
pero se formó un gran equipo conformado en una gran mayoría
por chicos que vienen hace años jugando para Imperio. Toda
esa unión que tenemos, nos hace más fuertes para soñar
con ganar el Ascenso, hecho que es difícil, pero no imposible.
Y con esta última frase terminó esta conversación
con Nicolás Buzzalino, simplemente “Nico”
para los chicos de la escuelita, que tiene un cuerpo chico pero una
pasión grande por el básquetbol. Y se nota, vaya que
se nota, ya que cuando Nicolás nombra a Imperio, a SU IMPERIO,
se le iluminan los ojos…
Por Adrián Rosa
Otros Reportajes:
Francisco "Pancho" Muñoz, Por Enrique Toscano
Sra.Maruja de Belcastro, Por
Enrique Toscano
Nachi
de la Parra, Por Enrique Toscano