UNA NOCHE INOLVIDABLE

No se festejaba, por el momento, el ascenso, pero fue lo mas parecido. El estallido de alegría que produjo la chicharra que marcó el final de los cuarenta minutos, condujo a un festejo conmovedor entre jugadores, técnicos, directivos e hinchas. Es alegría y bronca contenida de un grupo de gente que en forma paralela pelea por lo deportivo y lo institucional y que se propuso poner a Imperio Juniors en el lugar que merece.

Fueron cuarenta minutos vibrantes donde el común denominador fue la emoción, la incertidumbre del resultado final y la pasión de este grupo de jugadores acompañados por sus fieles seguidores. Fue una fiesta de la que quedan recuerdos imborrables, de hechos ocurridos tanto dentro del rectángulo como fuera de él.

El equipo respondió con garra y su gente se hizo notar. El paso a la siguiente ronda para luchar por un lugar en primera A desató un festejo inmenso donde todos se confundieron en un abrazo.

Ahí estaban todos. Ahí estaban los jugadores abrazados con su técnico, formando un vínculo que será muy difícil de disolver. Ahí estaban los Buzzalino, estrechados en un abrazo inmenso, interminable, conmovedor uniendo las distintas generaciones que defendieron ésta camiseta. Ahí estaban todos abrazados con sus seres queridos, agradeciéndose entre todos, prometiéndose entre todos llegar hasta el final.

No es un equipo insuperable, el cansancio de todo el año se siente, pero simplemente son un grupo humano que le pone el pecho a la adversidad y pelea hasta el final para defender los colores de nuestro querido club.

El desafío es grande, grande serán los obstáculos pero sin duda éste grupo tiene lo necesario para sobreponerse.
La familia de Imperio felicita y agradece a sus muchachos. La familia de Imperio tuvo una noche inolvidable.

Es sólo el comienzo.