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Segundo Hogar
Me zambullo de cabeza para hacer el primer gol de mi vida, pero…
¡No! Me ataja el obstetra. ¿Por qué me pegó?
¿Será porque no hice el gol? Después éste
me pasa por elevación al pediatra y de costado veo al público,
en este caso a mi papá y a mi mamá que me esperaban con
muchísima ansiedad ¿Qué sería yo? ¿Él
o ella? “That's the question” (Esa es la pregunta) Es lo
mismo, decía la abuela y así lo aprendí. De cualquier
manera iría a parar a una guardería.
Guardería, escuela, club. Esto es lo que hay que recordar. De
las primeras hay muchas, de las segundas, también y de la tercera
opción… ¡No! ¿Por qué? ¿Cómo
se mantiene una organización que aparta a la gente del ocio,
que organiza sus ratos libres, que saca a la niñez de la calle,
que previene de la droga, que desarrolla física y culturalmente
a la adultez y que constituye otro hogar para el anciano porque brinda
compañía, calor y amistad, retardando sobremanera el último
paso, que en muchísimos casos desemboca en un geriátrico?
Prolonguemos ese destino. ¿Y de qué forma? Creando
y apoyando al querido y añorado "Club de Barrio".
¿Qué le decimos a la gente cuando nos pregunta de dónde
somos? "¿Sos argentino?"… ¡No! Soy de Flores,
soy de Villa del Parque, soy de Almagro. Le contesto de que barrio soy,
pues éste se lleva en el alma, como la camiseta del club,.Todo
eso es patrimonio de la familia y se debe sostener, es uno de los primordiales
estamentos de los derechos humanos ¡Contención!.
Salgo de la escuela, voy a mi casa, mi padre no está, mi madre
tampoco ¿Qué hago? Lo ideal sería tener una actividad
programada por expertos en mi segundo hogar el "Club de Barrio".
Clama la gente por seguridad, hace manifestaciones, la culpa la tiene
el ministro del interior, por ende la policía, los jueces, ¡No!
¡No señores! La mala educación ¿Quién
educa? ¿La escuela? ¡No! Esta enseña, adapta la
inteligencia hacia actividades lucrativas que desembocan en maneras
de vida más aceptables, pero la educación es labor de
los padres ¿Y quién le puede brindar ayuda a estos? El
Club de Barrio, es así, aunque muchos no lo sepan.
SI uno paga una cuota para amparar su salud en una prepaga o en su desmedro
paga impuestos para el mantenimiento de la Salud Pública en hospitales
municipales, nacionales o gremiales ¿Por qué no se toma
un pequeño porcentaje de estos para subsidiar al club de Barrio
y se evita que la juventud se reúna tirados por la calle tomando
cerveza y se los ubica en un gimnasio ganando la primera batalla a la
enfermedad, al vicio o la droga.¡Qué barato saldría!
no?
No esperemos que aparezca el primer Papá Noel de turno que para
ganar votos en ese momento se acuerde del Club dé Barrio, hagámoslo
por una ley. Se votan tantas de ellas, estúpidas.
Hagamos alguna para nuestros hijos que también podrían
ser los de ellos, aunque quizás ellos posean el Club del Country.
Luchemos por el club, por nuestro segundo hogar, y evitemos tener que
ir con velitas por la calle clamando seguridad, pidamos educación
y contención. En esto también interviene el Club de Barrio.
Nosotros disponemos de uno, está ahí, cerquita. Y es para
todos. Es nuestro Club. Nació un 18 de marzo de 1935 con un sueño
de grandeza y recordando a un viejo cine del barrio se lo bautizó
como Club Social y Deportivo Imperio Juniors.
Después de cambiar cuatro locaciones se estableció definitivamente
en Gral. César Díaz 3047 donde se construyó un
gran gimnasio en el cual se fueron logrando sus glorias deportivas llenando
de lágrimas a sus viejos socios que pusieron sus hombros y muchas
cosas más para que su creación se desarrollase en un mundo
de luchas entre satisfacciones y tristezas, ladrillo por ladrillo, ese
hijo (Júnior) en los que ellos soñaban como un imperio
de desarrollo físico y cultural derramando orden, educación
y progreso, generación por generación y el orgullo de
pertenecer, de sentir, de vivir el calor que esa institución
vuelca a la niñez, la juventud y en aquellos abuelos que tanto
necesitan la seguridad y contención que ello significa.
No es una bailanta, no hay patovicas, hay madres, padres y familias
enteras que vierten su cariño a la institución y que no
poseen otro deseo que el bienestar, la cultura y educación que
este segundo hogar vuelca en su gente.
Aunque su inicio fuera el fútbol su destino lo ubicaría
en un sitio privilegiado del basket de nuestro país, ocupando
en la actualidad un lugar en la primera división del campeonato
metropolitano.
Su capacidad societaria actual se basa en más de 1100 socios,
entre ellos gran cantidad de niños de los que podemos esperar
un futuro de comportamiento y educación que los habilite para
desempeñarse como gran complemento de la sociedad que actualmente
añoramos.
Basket, gimnasia artística, natación, fútbol, gimnasia
aeróbica, buceo, Kung Fu, Taekwondo, gimnasio, water polo, yoga
etc. Son algunas de las tantas actividades que en la actualidad se desarrollan
en sus vastas instalaciones.
No hay que olvidarse de su gran biblioteca con 7000 ejemplares que ayudarán
a ampliar sus funciones de distribuir conocimientos y cultura, bases
primordiales de la educación social.
Recuerden: hoy se gasta dinero en innumerables e indescifrables artículos
que hasta después nos preguntamos para qué y por qué
los tenemos.
Dejemos unos pesitos para que nosotros y primordialmente nuestros hijos
tengan cabida en un segundo hogar como lo es nuestro Club de Barrio.
Es de recordar que saliendo despaciosamente este club logró zafar
de una muerte institucional casi segura producto de los cambios de divisas
y algún juicio generado por ellos.
Hoy quiere revivir, lo está logrando, esperemos, y sería
loable, que con el esfuerzo de todos sus socios y alguna ayudita solidaria
del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se pueda lograr que día
a día el que vela para que latida de todos sea más linda
y llena de virtudes tranquilidad y afectividad y pueda sobrevivir a
los avatares de la agobiante economía cotidiana.
GOGO PERIODISTA
El que compara a su familia con el club de barrio
Nota del Autor:
Subsidiar a un Club de Barrio es un acto de solidaridad. Es respetar
los derechos humanos y cobijar con un segundo hogar a juventud y vejez
de los peligros latentes de la inseguridad diaria.
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