|
|
Homenaje a 30 años de La Noche De Los Lápices.
Buenos aires, 15 de septiembre de 2006
Hoy es viernes. Mañana es sábado. Para la mayoría
es una obviedad y tal vez no entiendan el sentido de estas oraciones.
Vale resaltar que hoy es viernes 15 de septiembre de 2006. Y que mañana,
16 de septiembre, se cumplen 30 años. 30 años de qué?
30 años de un día en que el horror marcó nuestra
historia. Un día en que los grupos paramilitares de la última
dictadura militar en la argentina, secuestraron a un grupo de estudiantes
secundarios. Feroz, salvajemente. Como a todos aquellos a quienes secuestraban
en las penumbras de la noche. En las penumbras del día. Durante
aquellos años no había dónde esconderse. Pero fundamentalmente
había gente que no quería esconderse. Que más allá
del peligro que corrían sus vidas por la represión física
e ideológica que el gobierno de facto imponía, seguía
luchando y denunciando las violaciones a los derechos humanos que se
llevaban a cabo.
Esa gente tenía edades muy diversas. Durante los 70 y el principio
de los 80 se secuestró a niños, adolescentes, jóvenes,
adultos y ancianos. La represión y la tortura eran los medios
para acabar con todo aquello que pudiera desestabilizar el poder de
los militares al mando de nuestro país. Entonces no se reparaba
en la edad de las personas al detenerlas, torturarlas, abusarlas. Por
el contrario, su objetivo era "limpiara la Argentina de la subversión".
Mañana, sábado 16 de septiembre de 2006, se cumplen 30
años de la noche en que se llevaron a ese grupo de chicos, estudiantes
secundarios de la ciudad de La Plata. 30 años mañana de
La Noche De Los Lápices. Por qué se llevó
a cabo? Por qué secuestraron a esos chicos? Porque eran una amenaza.
Eran jóvenes con inquietudes e iniciativa para defender la educación
pública y la libertad de pensamiento. Puntualmente, estos chicos
estaban comprometidos a fondo con el reclamo por la restitución
del Boleto Estudiantil que el gobierno de facto había suprimido.
Organizaban marchas, asambleas, pintadas. Violencia? De ninguna manera
era su modus operandi. Se los acusaba de atentar contra la seguridad
nacional, pero pedían un simple descuento en los medios de transporte
para los estudiantes. Descuento que favorece el acceso a los centros
educativos (escuelas, universidades) facilitando lograr el objetivo:
la educación. Recordemos que la educación no es solo un
derecho, sino es la base de la libertad. Controlando la educación
de un pueblo, este es fácilmente dominado. Porque sumergidos
en la ignorancia no sabemos ni podemos reclamar. Sin la educación
los jóvenes no son futuros adultos con conciencia propia y está
resuelta la amenaza eternamente. Haciendo un paralelismo, para los nazis
era fundamental evitar que siguieran naciendo judíos porque así,
con solo acabara los ya nacidos, resolverían el "problema"
a futuro. En al caso de nuestra última dictadura militar, callando
a la juventud no habría más "subversivos". Hoy,
a casi 30 años de aquella noche, tenemos la obligación
de plantearnos si la dictadura ha terminado. Porque si bien vivimos
en una democracia legal que supuestamente nos da la libertad de elegir,
las consecuencias de esos años tormentosos y de las economías
neoliberales aplicadas en las décadas pasadas, son nefastas.
Hoy por hoy hay gente que sigue muriendo. Hay gente que sigue sin poder
estudiar y sin poder trabajar. La desidia y la discriminación
son nuestros peores enemigos. Son las causantes de que haya niños
que mueran de hambre. Y en el mejor de los casos los niños desnutridos
que no mueren, son personas que verán afectado su desarrollo
físico y mental. Y porque aquellos que corran mejor suerte
y no estén desnutridos, deberán trabajar desde muy pequeños
sin poder ir a la escuela, sin poder jugar, como deberían. Niños
que vivirán en condiciones precarias. Que crecerán y prematuramente
serán los padres de otros niños. Y estos niños
tendrán menos posibilidades aún. No nos estamos dando
cuenta de la magnitud del asunto. Porque pensamos que las familias enteras
que duermen en los umbrales o venden productos varios en los medios
de transporte, son una excepción. Porque creemos que los que
piden monedas justificándose en la falta de trabajo, son vagos
Y cuando un chiquito o una chiquita nos quieren dar un beso en el subte
antes de entregarnos una tarjeta pidiendo colaboración, nos da
asco. Porque están sucios, porque su piel es oscura o simplemente
porque si.
Y si seguimos pensando de esa forma, estamos tirando a la basura las
30000 vidas perdidas entre los 70 y los 80. Estamos escupiendo en la
cara de las abuelas, las madres y los hijos de las personas que lucharon
por su libertad, y por la nuestra. Estamos dando la espalda a las mujeres
que fueron torturadas, violadas en los campos de detención y
a aquellas que dieron a luz en estos perdiendo a sus bebés en
las manos de sus captores. Estamos riéndonos de los hombres que
fueron ferozmente torturados. De tofos aquellos que murieron fusilados
contra un paredón o arrojados al mar. Estamos respaldando el
hambre, el analfabetismo y la desocupación actuales y futuros.
Estamos, sin darnos cuenta, cavando nuestra propia fosa. Y las de nuestros
padres y nuestros hijos. Evitémoslo. Recordemos. Pensemos en
estos chicos secuestrados hace 30 años. Y en todos los demás.
Para que el recuerdo nos impulse a trabajar por este mundo.
No acusamos a quienes vivieron es época y aún repudiando
el gobierno de facto no supieron cómo actuar. No los acusamos
si hoy por hoy, estando vivos, luchan para que la noche de los lápices
y todas las noches y todos los días desde el golpe de estado
de marzo de 1976 hasta hoy, no sean en vano. Para que las vidas de los
detenidos desaparecidos y de los que lograron escapar, para que ese
tormento, no sea en vano.
Para que los lápices sigan escribiendo.
Centro Cultural Imperio Juniors
Luciano Subiza
Regina Toscano Canturi
|
|