Nacido en la India hace miles de años
y transmitido verbalmente de maestro a discípulo, se considera
al Yoga como una filosófica práctica
de vida que nos ayuda a reencontrarnos con nuestra armonía,
nuestra salud y nuestra paz interior.
Sin perder su verdadera esencia, el Yoga no ha sido
ajeno a la evolución que hemos tenido como sociedad; nos ayuda
a mitigar, aliviar y revertir las tensiones, ansiedades, angustias,
depresiones, conflictos o enfermedades que se sufren.
Su objetivo final es la supresión de los torbellinos de la
mente y, una vez logrado esto, encontrarnos con nuestra verdadera
naturaleza.
El Yoga no nos aparta de la vida; por el contrario,
nos enseña a disfrutar más y mejor de ella.
La práctica de respiración completa y rítmica,
las posturas, la relajación y la meditación nos permite
restablecer un equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. No
nos evita todos los problemas; sólo nos hace cambiar nuestra
actitud frente a ellos. Nos lleva a tomar conciencia de que cada palabra,
pensamiento, acción, sentimiento y deseo son instrumentos que
podemos utilizar para acercarnos o alejarnos de nuestras metas.
Nos ayuda a valorarnos a nosotros mismos y, como consecuencia lógica,
comenzamos a valorar a los que nos rodean.