La consideración de la postura humana comienza con la observación de lo referente a la estabilidad del sistema corporal.
Una postura o actitud estática nos confiere estabilidad y aumenta nuestra sensación de seguridad, pero no puede mantenerse por largo tiempo y entonces surge la dificultad para mantener la estabilidad, mientras que la inestabilidad implica riesgo, pero también nos ofrece la posibilidad de movernos.
A menudo comparamos nuestro cuerpo con un edificio: ambos permanecen de pie, sin que nos preocupemos acerca de cómo fueron construidos ni con qué materiales. Mientras funcionen y no causan más problemas de lo aconsejable para ellos y la sociedad, nonos preocupamos por los golpes que pueda recibir y cuales podrían ser destructivos. Afortunadamente los seres humanos suelen preocuparse por sí mismos de pequeños golpes, heridas o contratiempos. Pero cuando eso no ocurre, ya sea por la magnitud de los golpes o por falta del poder recuperador del organismo dañado, esa persona debe ser asistida. Esta asistencia requiere el conocimiento de nuestras funciones por parte del terapeuta, para transmitir esa información a quien lo requiera.
Cuando un edificio es derribado, permanece donde se cayó, pero un cuerpo viviente, en movimiento reacciona de muchas maneras inesperadas.
Cuando se rompe un brazo o una pierna, se ve disminuido en su actividad y cuando se recupera vuelve a desarrollarse. Si una lesión afecta a todo el sistema corporal, el problema se prolonga pero a veces, el organismo puede recuperarse.
La postura humana es un equilibrio dinámico. Una postura es buena, si permite recuperar el equilibrio luego de una perturbación. En nuestro cuerpo el centro de gravedad se halla a la altura de la 3ra. Vértebra lumbar, pero no es un punto fijo.
Los movimientos eficientes y armoniosos previenen el desgaste, pero es más importante la forma en que afectan nuestra imagen y nuestra relación con el mundo que nos rodea.
Utilizar el cuerpo implica en primer lugar, un desplazamiento que, por lo general, modifica su configuración.
Al ponerse de pie, el cuerpo produce y almacena energía y eleva su centro de gravedad hasta el nivel más alto compatible con esa estructura. Almacena energía potencial que le permite iniciar movimientos en todas las direcciones del espacio.
La transmisión nerviosa y la contracción muscular funcionan sobre la base del principio dinámico, usando la energía potencial para la conducción, recuperándola luego para la próxima descarga.
La adquisición y conservación de la postura humana requiere un largo y exigente aprendizaje igual que todas las habilidades el hombre. El aprendizaje es similar al del que se aprende a escribir. Una vez familiarizado con los cambios de movimiento, presión, forma y dirección se va formando un propio estilo de movimiento que no se parecerá a ningún otro. Así podrá realizarse el movimiento de modo suave con el propio estilo, tomando conciencia del movimiento y evitando realizar movimientos que lastimen o lesionen el cuerpo.
En el próximo artículo, hablaremos de las posturas correctas y daremos ejercicios para establecer una postura ideal.
Liliana Moriano
Profesora Nacional de Educación Física – INEF Romero Brest – Estudiante 4to año kinesiología - UBA.Todos los meses más artículos.